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viernes, 20 de febrero de 2015

FASCITIS PLANTAR

Hola de nuevo, hoy vamos a tratar un tema que últimamente está muy de moda diagnosticar: LA FASCITIS PLANTAR.



Lo primero de todo es saber qué estructura o estructuras se ven afectadas en esta patología. Después continuaremos explicando en qué consiste la fascitis plantar: causas, síntomas, y cómo debemos tratarla y prevenirla.

- ¿Qué estructuras se ven afectadas?

En la planta del pie encontramos una banda gruesa de tejido, que se extiende desde el talón hasta la base de los metatarsos, punto donde comienzan los dedos. Esta banda se denomina fascia plantar.

La fascia plantar se encarga de tensar la banda del pie manteniendo la curvatura plantar, además amortigua el impacto producido al apoyar el pie sobre las diferentes superficies.



- ¿En qué consiste este trastorno?

La fascitis plantar es la inflamación de la fascia plantar. Esta puede deberse a diferentes causas, pero por lo general se produce por un exceso de uso, un estiramiento de la misma o por poseer ciertos factores predisponentes. Se suelen generar en el tejido una serie de microtraumatismos que el organismo no tiene tiempo de reparar, por lo que termina produciéndose una degeneración.


- ¿Qué agentes la causan?

Hasta hace no mucho se pensaba que el problema estaba asociado a la presencia de un espolón en el talón.



Actualmente se conoce que el espolón solo es una de las posibles causas de la patología. La fascitis plantar se produce por una sobrecarga gradual y progresiva de la fascia plantar, y de los factores que predisponen su aparición.

· Espolón calcáneo: protuberancia ósea formada en un lado de la curvatura ascendente del hueso del talón (calcáneo), lo que produce la inflamación de los tejidos adyacentes, provocando dolor y dificulta el desplazamiento.

· Exceso de carga en el pie: correr largas distancias, correr en terrenos desfavorables con pendiente pronunciadas o superficies desiguales, el empleo de calzado inadecuado, con suelas muy blandas o una sujeción deficiente del arco plantar o del talón.


· Pies planos o muy cavos.

· Exceso de peso.

· Tendón de Aquiles tenso: el tendón une los músculos de la pantorrilla con el talón.

· Debilidad del sóleo: este se encarga de la flexión plantar, por lo que si se encuentra alterado el paciente tratará de corregir su falta modificando su paso y pudiendo provocar otro tipo de lesiones.

· Edad: conforme envejecemos la fascia plantar va perdiendo elasticidad. La musculatura que participa en el movimiento del pie también va perdiendo fuerza, y la capacidad de regeneración disminuye; así como la grasa situada en el talón que amortigua parte del impacto recibido también disminuye, favoreciendo la aparición de lesiones en la fascia.

La mayoría de los casos de fascitis plantar se presentan en individuos varones activos, entre 40 y 70 años. Es un problema muy habitual también en deportistas, sobre todo en corredores.

- ¿Cuáles son los síntomas de la inflamación de la fascia plantar?

El síntoma más común de la fascitis plantar es el dolor, que a veces es de una intensidad incapacitante. Este dolor se puede dar tanto en la planta del pie como en el talón. Se da por la mañana cuando el paciente está recién levantado, y va decreciendo durante el día. Con la marcha prolongada el dolor suele empeorar, aunque en ocasiones es posible notarlo hasta en reposo.

- ¿Cómo podemos llegar a un diagnóstico?

Se buscarán evidencias de hinchazón, enrojecimiento de la zona y sensibilidad a la presión del talón.

También se pueden realizar estudios de marcha informatizados.

Si el dolor es muy intenso se pueden realizar pruebas complementarias, como radiografías o ecografías, para descartar otro tipo de lesión.

El diagnóstico adecuado de la fascitis plantar es fundamental para poder realizar un tratamiento adecuado con el fin de acabar con la dolencia.

- ¿Qué tratamiento hay que seguir?

Lo más importante que hay que tener en cuenta del tratamiento es que hay que seguirlo hasta le remisión del dolor.

Podemos aplicar dos medidas.

1º) Administración de antiinflamatorios.

2º) Ejercicios de estiramiento para el talón:

· Estiramiento en tabla inclinada: se apoya uno de los pies en una tabla inclinada (o, en su defecto, en una escalera), con ambos pies situados en el mismo escalón y, con la rodilla contraria al pie que está realizando el ejercicio ligeramente flexionada, se presiona con el talón hacia abajo. Se mantiene durante aproximadamente un minuto, y se repite el ejercicio unas cinco veces.

· Peso sobre una sola pierna: asegurándose un punto de apoyo estable, se adopta la típica posición de “pata coja” sobre el pie lesionado. A continuación se levanta progresivamente la parte trasera del pie hasta dejar todo el peso del cuerpo sostenido en los dedos. La bajada se realizará lentamente, asegurándonos de no sobrecargar el empeine. Este ejercicio puede repetirse unas diez veces.

· Estiramiento de la pantorrilla: frente a una pared, apoyamos las manos y mantenemos una pierna delante y otra detrás. La pierna delantera debe quedar ligeramente flexionada, mientras que la trasera debe estar estirada y con la mayor parte de la planta del pie en contacto con el suelo. En esta posición se echa el cuerpo hacia delante hasta notar tirantez en la pantorrilla; en ese punto se mantiene la posición unos diez segundos, se relaja, y se repite la misma operación diez veces.

· Estiramiento con toalla: sentado en el suelo con las piernas estiradas, el tronco erguido y los pies rectos (con los dedos hacia el techo), pasamos una toalla doblada (a modo de cinta) por detrás, a una altura justo por debajo de los dedos. En esta posición y tomando los extremos de la toalla con las manos, debe tirar de ella hacia usted. Se mantiene la posición entre 10 y 30 segundos, se relaja, y se repite el proceso diez veces.

· Ejercicio con frío: tomar por ejemplo un refresco en lata de la nevera o del congelador y hacerlo rodar hacia adelante y hacia atrás con el pie desnudo. Además de estirar el pie, aplicar frío a la zona lesionada ayuda a disminuir el dolor. Este es un buen ejercicio para realizar después de caminar.



Además de esto, existen otras medidas que también pueden realizarse en casa:

· Poner hielo en la zona afectada, al menos dos veces al día, durante 10 o 15 minutos.

· Reposar lo máximo posible para evitar esfuerzos extras al pie.

· Emplear calzado adecuado, con una buena sujeción y amortiguación. Un zapato con el talón ligeramente elevado reduce la tensión sobre la fascia.



Si estos métodos no funcionan, y el dolor persiste, se recurrirá a otros tratamientos para la fascitis plantar:

· Almohadillas y vendajes: las primeras se emplean con el objetivo de amortiguar el impacto al caminar. Los vendajes sujetan el pie, asegurando que se pisa correctamente y que no se realiza ningún movimiento repetitivo que agrave la lesión (para proteger la zona lesionada, al caminar se tiende a pisar de distinta forma, apoyando el peso en otras zonas que finalmente también resultan perjudicadas).

· Dispositivos ortopédicos: estos se colocan en el interior del calzado para corregir anomalías estructurales (como los pies planos).

· Férula nocturna: se emplea para estirar la fascia durante un número de horas significativo, permitiéndola sanar, pero no condiciona la actividad diaria del paciente.

· Cirugía: en los casos más graves, puede ser necesario recurrir a la cirugía. Este procedimiento se requiere en muy pocas ocasiones, y consiste simplemente en desprender la fascia del talón.

- ¿Cómo podemos prevenirlo?

· Evita el sobrepeso y la obesidad, porque los kilos de más someten a la fascia plantar a un esfuerzo adicional.

· Usa siempre un calzado adecuado, especialmente para caminar y hacer ejercicio.

· Si es posible cambia tus zapatillas de correr con frecuencia, y utiliza una plantilla de corrección si es preciso.

· Evita permanecer mucho tiempo de pie o caminar descalzo, así como el calzado sin sujeción, como ciertas sandalias o las pantuflas.

· Al practicar ejercicio, alterna las caminatas con otras actividades que no tienen impacto sobre la fascia, como nadar y montar en bicicleta.

· Cuando camines o corras, procura que sea sobre superficies lisas y llanas, cambiando el asfalto por terrenos más blandos y menos lesivos para la fascia.

· Puedes utilizar algún tipo de vendaje o sujeción que amortigüe mejor tu pisada.

· Haz ejercicios de estiramiento de la pantorrilla regularmente.

· Si sufres fascitis plantar tras correr puedes aplicar hielo en la zona.

· Existen algunos masajes y terapias que pueden no solo aliviar el dolor de la fascitis sino prevenir su aparición.




BIBLIOGRAFÍA

http://www.webconsultas.com/fascitis-plantar/fascitis-plantar-2557

http://www.webconsultas.com/fascitis-plantar/causas-de-la-fascitis-plantar-2558

http://www.webconsultas.com/fascitis-plantar/sintomas-y-diagnostico-de-la-fascitis-plantar-2559

http://www.webconsultas.com/fascitis-plantar/tratamiento-de-la-fascitis-plantar-2560

http://www.webconsultas.com/fascitis-plantar/prevencion-de-la-fascitis-plantar-2561

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/007021.htm

http://www.championchip.cat/lliga2007/medicina/fascitis_plantar.htm

martes, 2 de diciembre de 2014

FISIOTERAPIA EN EL COLICO DE LACTANTE



Bienvenidos una entrada más a nuestro blog de fisioterapia.

Para comenzar, vamos a definir qué es un cólico de lactante. Se denomina cólico de lactante al llanto incontrolable y paroxístico de un bebé, sin causa aparente. Es
más frecuente a últimas horas de la tarde y suele aparecer en niños de entre las dos semanas y los cuatro meses de vida.  Sus síntomas principales son la rigidez, la flexión del miembro inferior sobre el abdomen y la distensión abdominal provocada por la producción y acumulación de una cantidad excesiva de gases en el tracto intestinal.
Para diagnosticar un cólico de lactante se usan los criterios diagnósticos de Wessell, que dicen que para que el llanto del
bebé sea por un cólico, este debe durar 3 semanas, en las que llore 3 días de la semana durante 3 horas cada día.
El bebé que lo padece no suele tener término medio; o está normal, sonriente y alegre, o está llorando, con dolores agudos, flexionado sobre sí mismo, con el abdomen en tensión.

Según las A.E.P (Asociación Española de Pediatría) existen 3 teorías sobre su causa:

-          Causa psicológica: conducta inadecuada de los padres ante lo que le pasa al niño (ansiosos, inseguros…).

-          Causa digestiva: inmadurez del intestino.

-          Causa alérgica: intolerancia a la proteína de la leche de la vaca, trasmitida por la leche materna cuando la madre ingiere productos que la contienen.

El tratamiento consiste en tranquilizar a los padres y establecer rutinas diarias y patrones de sueño. A veces se precede a dilatar suavemente el esfínter anal con vaselina para aliviar los síntomas. Reducir la entrada de aire cuando toma con el biberón y que eructe bien en las tomas también ayuda en su tratamiento. Una medida importante sería que la madre realizara una dieta libre de proteína de leche de vaca y eliminando cualquier excitante como el café o el té.

Dentro de este tratamiento se pueden incluir pautas fisioterápicas, como pueden ser:

-          Masaje: realizarlo en el abdomen del bebé en dirección de las agujas del reloj, pudiendo hacerse antes o después de comer.

-          Osteopatía: las vísceras están inervadas por el Sistema Nervioso Autónomo (Vegetativo), más concretamente, en esta afección las vísceras relacionadas están inervadas por el Nervio Vago. Realizando osteopatía craneal podemos tratar la afección del Agujero Rasgado Posterior liberando el Nervio Vago. Mediante la osteopatía visceral tratamos el propio intestino.

Vamos a hablar un poquito más del tratamiento en fisioterapia ya que este blog trata principal mente de la fisioterapia.

Comenzaremos el tratamiento fisioterápico realizando una anamnesis que nos dará la información necesaria para empezar la exploración.

Durante la inspección valoraremos la charnela altantooccipital, las tensiones pélvicas y la charnela lumbrosacra y toracolumbar. Se realizaran test de movilidad y de palpación para buscar restricciones de movimiento o cambios en la calidad de los tejidos.

Se observará el abdomen y su textura para catalogarlo como timpánico, espástico o mixto, lo que nos permitirá elegir las maniobras que están indicadas y su intensidad.

Es recomendable, dado que los bebés son muy pequeños, utilizar técnicas de balance de la tensión ligamentosa y de balance de la tensión membranosa.
Para relajar tensiones en la nuca y en la pelvis se realizan maniobras suaves, mejorando el control nervioso del sistema digestivo, además relajan al bebé y le ayudan a descansar.
 
Nos aseguraremos que la succión se realiza de manera más eficaz y que la deglución sea más fácil realizaremos un suave masaje alrededor de la lengua, el paladar y la mandíbula y en la parte anterior del cuello. 
 

Finalizaremos el tratamiento relajando la zona del diafragma para mejorar la respiración y flexibilizaremos todo el tubo digestivo del abdomen para mejorar su movilidad y ayudaremos a  evacuar los gases y la materia fecal.

Me gustaría acabar esta entrada añadiendo que es conveniente enseñar a los padres algunas maniobras de mansaje abdominal para que puedan contribuir al tratamiento y a mejorar el estado de su bebé.



























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BIBLIOGRAFÍA